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CHILE SE AFILIÓ A LA DANZA DE LA MUERTE...

Así fue el concierto...

1.Wildest dreams-2.Wrathchild-3.Can I play with madness-4.The trooper-5.Dance of death 6.Rainmaker-7.Brave new world-8.Paschendale-9.Lord of the flies-10.No more lies-11.Hallowed be thy name-12.Fear of the dark-13.Iron Maiden-14.Journeyman-15.Number of the Beast-16.Run to the hills.

Por fin llegaba ese Martes 13 de Enero tan esperado, desde que en Diciembre supe que esta sería la fecha del concierto no deje una noche de pensar en este espectáculo, y recordaba con nostalgia el concierto del Brave New World en el 2001, cuando fui con unos amigos y vi lo que nunca había visto, cantado lo que nunca había cantado, escuchando lo que nunca había escuchado, y viviendo lo que siempre había soñado, por eso el tema que mas viví en esa noche fue Dream of mirrors, cuando Dickinson ponía a Chile cantar, y Santiago le respondía a todo pulmón The dream is true.
Esta vez no pude ir con mis amigos, esta vez me acompañó mi papá. Si, este señor de casi 60 años, cuyos gustos musicales van desde Led Zeppelín, Black Sabath, algo de Kiss, hasta Carlos Gardel y el Maestro Agustín Lara. Todo sucedió cuando le pedí las monedas para ir a comprarme el último CD de Maiden, cuando llegué me pidió que se lo dejara ver, y cuando le conté lo que era esta banda en historia y lo que esa muerte retratada en la portada significaba para el metal, él mismo me pidió que lo invitara a escucharlo. Así se enamoró, mas que de Maiden, del último álbum de la banda.
El se fue con su remera favorita, esa clásica de Led Zeppelín, y Yo iba con la de “The Clansman”, llegué bien temprano para prevenir lo del 2001, pero cuando llegué el sol estaba quemando más que nunca y había más gente de lo pensado, igual, empezamos a seguir la gran fila, buscando lo más pronto posible el mejor lugar para ver a la bestia británica, y en el mismo momento en que empezaba a temer por mi padre, lo perdí de vista, nunca supe a donde fue a parar, y tras todos los empujones, y esa guerra de botellas que iban y venían me hizo pensar que terminaría llegando a casa solo, pues nunca nos pusimos de acuerdo en donde encontrarnos.
Logré al fin colarme casi al frente de la tarima, donde alcanzaba a percibir el olor de la desesperación de la cuarentena de personas que me rodeaban y coreaban, Maiden, Maiden. Ya bien entrada la tarde sale Wishblade, una banda que tuvo el honor de anteceder a Maiden, y quien sabe por que putas, nadie la conocía e hicieron un derroche excesivo de energías, quisieron lucirse pero un horrible sonido nunca se los permitió, yo estaba bastante distraído cuando un metalero a mi lado me grita “Sabés que es eso?, es Judas Priest cabrón” y fue cuando empezé a percibir “Breakin the law” un tema que coree con todo, a pesar del mal sonido que me hizo creer que iba a ser igual de malo al del 2001, tan malo fue que no pude percibir el otro cover que hicieron de Judas Priest.
Pasadas las 9, cuando tenía el cerebro que me explotaba, Veo que falta poco para el concierto y empiezo a gritar, iniciaba yo el canto que se había hecho tan famoso en el mundo a través de los últimos 28 años, el cabronete de al lado me acompañó, y al cabo de unos 10 segundos todo el Estadio Nacional gritaba Olé, olé, olé, olé, Maiden, Maiden. Después de ese momento ya habían pasado unos 10 minutos y la histeria se desata, aparece un castillo, e inicia el intro del concierto, y a medida que se acercaba la hora sale Nicko McBrain a la escena, y el Nacional empezó a gritar Nicko, Nicko, ya complacido con el regalo de este esquizofrénico público da unos tres platillazos e inicia el espectáculo. De repente se encontraban las tres guitarras haciendo el riff inicial de Wildest dreams, y de la nada aparece un feroz Dickinson que gritaba “I’m on my way, Chile, out on my own again”. Que gran tema, ese punteo de Smith y esa voz con todo de Dickinson me disiparon las dudas sobre el sonido, ya el 2001 fue pasado y se aprendió de los errores, el sonido estaba en su punto. E inicia el regalo a los amantes de lo clásico, tres platillazos le dan inicio a un intro de bajo de Harris, en ese momento supe que era Wrathchild e inicia el primer punteo de la canción, empecé a cabecear con todo y sentí que todo el Estadio Nacional se venía contra mí, y así era, unos mil locos demenciados por el sonido de este tema habían empezado a empujar y patear. Creí que me había salvado de esa horda de locos, y recién finalizaba el tema Dickinson me invita a unirme a esa locura, ese grito profundo de “Can I Play With Madness” me sacó lágrimas, por que este fue el tema que me entró en el metal, lo escuché cuando era un niño, y me encantaba gozarme los temas de Michael Jackson, Nirvana, y creía que Metallica eran unos locos satánicos, fue en ese momento si quién sabe Dios o el diablo me envió esta canción, que me encantó y me tocó robarle el LP a un amigo de la escuela para escucharla en paz. Este tema me metió en el metal y por eso yo se lo pagué con mi atrofiada voz, cantándola a fondo, por que en el recital del 2001 no apareció, y este era el regalo que Maiden me daba y yo le devolvía. Era ya absurdo todo, salía mejor de lo que yo creía, y en ese entonces, como lo han llamado en esta página, Sir Dickinson grita “The Trooper”, instintivamente, 25 mil chilenos gritan, y mientras Murray inicia con la guitarra el tema, cae un nuevo telón cubriendo el castillo y sale el soldado británico en forma de Eddie que representa este tema. Ya después todo como es previsto, más de 25 mil chilenos coreando la canción, los punteos de Smith y Murray, y la tradicional Unión Jack. El éxtasis llegaba al 100%.
Cuando se le da fin al tema anterior Dickinson nos da la bienvenida a la danza de la muerte, se baja el telón de The Trooper e inicia Dance of death, un loco de al lado me pregunta que cuál era ese tema, y le explicó con orgullo lo que este tema era, el cabrón me lo agradece y me pasa un buche con marihuana, y me dice “Para que bailés hasta el cielo” yo solo la roté y empiezo a escuchar esa canción mágica, como si Dickinson nos contará esa particular historia, el estaba sentado en una esquina sentado en un sillón con una máscara delante del fondo del álbum, y esa voz mágica “Let me tell you a history to chill the bones, about a thing that I saw” nada que hacer, realmente la historia me enfrió los huesos, y nada pude hacer para no contener la alegría, este álbum es mi favorito, y el de mi padre también, y ahí fue cuando me pregunté por él, no lo había visto hace mucho tiempo, sin embargo los sendos punteos de las guitarras me hicieron olvidarme, vi a Murray parado a la derecha de la tarima como acostumbra moviendo sus dedos a una velocidad desmadrada (Y nunca quitó esa sonrisa de sus cachetes, como si le fuera muy fácil hacerlo), al Maestro Smith, imponente, con una vestimenta muy al estilo de las giras del Powerslave sacándole fantasía a su Gibson (Siempre serás el maestro) y al Loco de Gers, que movía esos dedos con una ridicula facilidad, ni siquiera miraba su guitarra y levantaba esas piernas del suelo tratando de emular el baile de Dickinson, si lo había perdido de vista, pero ahora aparecía vestido de muerte y realizando esquizofrénicos pasos de la danza de la muerte. Codicié unírmele a ese baile, pero la centena de personas que rodeaban mi persona no me lo permitieron.
Después McBrain le da inicio a un nuevo tema con tres platillazos y empieza a retumbar con todo el segundo single del álbum, Rainmaker era yo toda una realidad, y era tanta mi emoción que sentí que iniciaba a llover, pero era solo mi impresión, los de seguridad estaban echando agua para un público que no se quería morir de sed, y poco le pusieron cuidado al agua por que estaban estupefactos con la nitidez vocal de Sir Dickinson que entonaba “Chile, You tell me We can start the rain, you tell me that We all can change, you tell me we can find something to wash...the tears away” y el sabía que nos estábamos sintiendo como él, pero ahí no se acaba todo, entra otra vez Murray con aparente tranquilidad a mover sus dedos de viento sobre las cuerdas de su eléctrica, y ya no lo podía creer, era el sexto tema y yo quería escuchar todos los temas de todos los álbumes, pero quería en especial algún regalo del Brave New World y otros temas del último álbum. Ahí llegaría el primer regalo, Brave New World iniciaba en los dedos de Murray y la maroma de Gers, mientras Harris y Smith descansaban, aunque sinceramente hubiera preferido Blood Brothers o Dream of mirrors. Sin embargo me lo canté con todo, vi a Dickinson haciendo esa poética introducción y le seguí la voz tanto como pude, por que me faltaba el aire. Después de los punteos de Gers y Murray sentí la voz de mi padre, en el momento preciso, pues él y yo habíamos adquirido un cariño especial por el tema que seguía, cuando vimos ese escenario lleno de cadáveres entre alambres, las trincheras, y la intro con las baquetas de Nicko, mi padre y yo nos vimos las caras y moríamos de la emoción, y empezamos a contar el cuento de Paschendale, creo que fuimos los tres únicos cabrones (Incluyendo a Dickinson) que cantamos este tema completo y con tanta emoción, ese coro mágico “Home, far away, from the war, a chance to live again-home, far away, but the war, no chance to live again” se lo escuchaba más a mi padre que al vocal de la banda. El siempre ha contradicho la guerra, y me pidió que le tradujera el tema. Ahí fue cuando le pedí a mis parceros de Maiden be my guide que me hicieran el favor, y los muy cabrones me lo hicieron pidiéndome algo a cambio (Leo y Javier, acá está su paga) cuando el leyó el tema ya en español, decidió aprendérselo, y esta canción es su favorita. La cantamos los dos abrazados y queriendo que esta melodía fuera infinita.
Ya había pasado medio concierto y vendría lo más débil a mi juicio, Lord of the flies era el tema de la época de Bayley, sirvió mucho para bajarme el pulso, pues estaba agotado, y este descanso sirvió bastante en eso, ya otra vez mi viejo se había perdido y yo solo miraba a la banda tocando este tema. Pero vendría el mejor tema del álbum según esta página, inicia No more lies y vino a mi mente la cara de mis compadres colombianos, y en ese instante me acordé de está web, y sonreí, por que empezaba a cantar “There’s a darkening sky before me, there´s no time to prepare” y venían los versos a mi boca automáticamente, y como no acordarme de ese coro, “No more liiiies, No more liiies, Chile, No more lies”e iniciaba ese pedazo de canción, a todo volumen, Harris corriendo de lado a lado moviendo su melena al unísono del redoble de Nicko, y yo me sentí en ese instante casi en el cielo, y otra vez ese coro “No more liiiies, No more liiies, Santiago, No more lies” y el instrumental iniciaba, y cuando las guitarras marcaron el compás, yo me sentí tan emocionado que empecé a seguirle el ritmo al estilo de Fear of the dark cantando “Ohhohho, ohhohhoho, ohhohhohho” Y tal vez no todo el Estadio Nacional se unió a mi propuesta, pero si una gran manada de locos que se alcanzó a escuchar fuerte, el final fue según como lo soñé, los punteos de Smith, Murray, Gers, y toda esa energía en la tarima, y ese canto final de Sir Dickinson “No more liiiies, No more liiies, Santiago, No more lies, No more liiiiies yeh! No more liiiiies eh!” y todo para que, para el plato que tal vez mas degustó Chile, un trío de platillazos e inicia Murray con la guitarra esos sonidos de Iglesia, el tecladista daba los campanazos y el resto de la banda pedía palmas, y todo Santiago cantaba este tema, “The sands of time, from me, are running low” y ese lunático de chaleco que estaba parado con un micrófono mantuvo el ya conocido sostenido de 20 segundos, mientras la banda se movía por el escenario como lo acostumbrado, y ese tema sonaba portentosamente, esas tres guitarras lloraban melodía por esas cuerdas, y Harris, que personaje, todo esto lo vivimos por que existís, sin tu presencia Maiden no es lo que es. “Scream for me Santiago, scream for me Santiago” y todos gritaban, una histeria que se debió de haber escuchado hasta en Buenos Aires, en Bogotá, en Rio, en Medellín, en México DF, en Alaska, y los sendos punteos de Gers y Murray, y Bruce frenteaba al público, levantaba sus manos y se dejaba escuchar un grito que se confundía con las guitarras, y lo volvía a hacer, cuando toma aire y todo el Estadio Nacional guardo un silencio para acompañarlo en su canto “Yeh, yeh, yeh, Hallowed be thy name, yeh, yeh, yeh, Hallowed be thy name!” y después un sostenido vocal que casi lo sentí eterno, al finalizar esta canción (Que canción!) todos iniciaron un grito ensordecedor y el escenario se ponía en negro, y empieza Dickinson a hablar unas mierdas que nadie entendió, pero entendí lo importante “Fear...of the dark” y el frenesí se apoderó de Santiago, el gran clásico empezaba a sonar y no solo yo, sino los 28 mil espectadores empezaron a seguir la música con su voz “Ohohoho, oho!” y Dickinson a interpretar la canción, ya cuando la voz paró y la música siguió otra vez, todos gritamos la música “Ohohoho, oho!” y la voz de Dickinson retumbaba “Fear of the daark! Fear of the daark!” e inicia el diálogo Santiago-Maiden “Fear of the daark!-Chile-Fear of the daark-I can’t hear you-Fear of the daark-fear of the daark!” bueno finalmente se vendría “The Iron Maideeeen!” y todos saltaban y enloquecían con el clásico de Maiden, el único que sonó del primer álbum, y todos empujaban y pateaban mientras en la escena Harris acompañaba a Dickinson en el coro y detrás de la batería aparecía un Eddie que vigilaba al público con su inquisidora mirada de fuego, sus ojos brillaban y alumbraban a todo el Estadio Nacional. La canción dejó a todos cansados, pero con ganas de seguir escuchando a la Bestia Londinense, y salieron de la escena, y en este mismo Estadio, donde se coronó bicampeón la Selección Brasilera en el 62’, donde se guardaron tantos “Marxistas, soviéticos y comunistas” en la dictadura, donde el público vibró con la pareja Za-sa de mi homónimo Zamorano con Salas y que consiguió el tiquete a Francia, donde por primera vez Colombia le ganó a Chile en Santiago con gol de Chilena del negro Castillo, aquí en este mismo escenario, todos empezaron a corear, “Olé, olé, olé, olé, Maiden, Maiden.” Y a gritar los nombres de cada uno de los maidenianos, Harris, Bruce, Adrian, Murray, Janick, Nicko, y obviamente del más pantallero, del más conocido, del séptimo integrante, Eddie.
Aquí salieron estos cabrones a escuchar la histeria de Chile, que quería más, que se resignaba a irse, y empieza a sonar una melodía increíble, y escucho a un loco preguntando por esa canción y le respondían que era Journeyman y aunque yo la había distinguido no la creía, solo me convencí cuando escuche los dos primeros versos del tema “From the red sky at the east, to the sunset in the west, We have chilled death and He has chilled us” y se me hacía increíble oír esta canción, nunca me imagine escucharla, si en el concierto pasado no pude escuchar Nomad o Out of the silent planet se me hacía imposible escuchar está canción que es mucho más compleja y tranquila. Vi a la centena de chilenos que agolpaban mi alrededor con cara de sorprendidos, lo que sonaba en escena era impresionante para los que nunca habían escuchado la canción, quedaron estupefactos, y los conocedores la vivimos con lágrimas en los ojos, y ese coro mágico “I know what I want, and I say what I want, and No one can’t take it away” no lo podía creer, se terminaba el tema y empezaba la voz profética del Apocalipsis XIII vers.18 “Wor to you, oh earth and sea, for the devil sends the Beast with wrath, because he knows the time is short... let him who understanding reckon the number of the Beast for it is a human number, its number is six hundred and sixty six” creo que fue la primera vez que en Chile se reunieron tantas personas a decir un proverbio de la Biblia, ya era todo locura e inicia ese tema que es casi como el himno de Iron Maiden, me sentía en el infierno “Six-y respondía Chile-six six-y volvía Dickinson-the number of the Beast” y la locura llegó a su punto máximo cuando sale un bestial Eddie gigante que se puso a combatir con Janick Gers mientras Murray y Smith se encargaban de los punteos. Fue increíble, pero para terminar se empieza a oír ese “Tum-tum-tum-tumtumtum” en la batería de Nicko y a Harris y Dickinson pidiendo palmas, creí que no volvería a sonar esta canción, pero lo mágico es ese coro cantado por ese trío, Harris y Smith acompañando a Dickinson era increíble “Run to the hills, run for your liiiveeees” después el punteo de Murray y ese bajo de Harris a todo mierda, y fue esta la despedida de Santiago.
Al fín llegué a mi casa solo, después de buscar a mi papá por una hora, aguantarme el regaño de mi cucha, pera que a los quince minutos llegara mi papá con un amigo de Viña del Mar que se encontró en el concierto.
No me quejo, increíble, aunque hubiera preferido otros temas en vez de Brave New World y Lord of the flies, que tal Dream of Mirrors en vez del primero y The clansman o Sign of the cross en vez del segundo, igualmente se echo bastante de menos 2 minutes to midnight y The evil that men do y también quizás Sanctuary, pero también hizo falta uno del Dance of death y que muchos, incluyendo a mi papá, me reclamaron, Montségur.
Entonces aquí cabrones les pago el favor de Paschendale, fue un placer escribirles y ayudarles, hacerme partícipe de esta cabronada que crece más cada día, les está quedando excelente, ya tengo todas las canciones que ustedes han traducido anotadas, pero espero muy pronto la historia, esa les hace falta coscorrias, pero en fin, felicitaciones por esta mierda.

Iván Darío Zamorano.


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